Movimiento 15-M. ¿Qué es, cómo funciona y a dónde va?

(RESUMEN): Después de pasar varios días en la acampada de la plaza de Sol de Madrid, he querido resolver muchas de las dudas que están surgiendo sobre el llamado “Movimiento 15 de Mayo”. Intentaré analizarlo con suficiente perspectiva como para que quien no lo ha vivido personalmente pueda hacerse una idea lo más clara y objetiva posible. Lo haré a título personal (no soy portavoz del movimiento) pero desde el conocimiento de quien ha pasado muchas horas allí, ha hablado con mucha gente, ha estado en muchas asambleas y reuniones y ha conocido desde dentro la organización de la acampada. Finalmente haré un análisis de cuáles son las posibilidades reales de futuro de esta serie de acampadas por distintas ciudades de España (y no desde lo que me gustaría a mí que ocurriese sino desde lo que preveo que va a pasar).

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  • ¿Cómo empezó todo?
El día 15 de Mayo de 2011 tuvieron lugar en distintas ciudades de España (principalmente en Madrid) una serie de manifestaciones. Su lema era “No somos mercancía en manos de políticos y banqueros” y su medio de convocatoria Internet . Su motivo de protesta: el descontento generalizado con la clase política y financiera de este país. Los convocantes fueron una asociación llamada “Democracia Real Ya”. Desde su inicio, la protesta se caracterizó por declararse apartidista y por no tener vinculación con ninguna corriente ideológica, asociación política, sindicato, etc. Se autodenominó como una reacción de la ciudadanía en su conjunto ante la “indignación” que les provocaba la situación política y económica.
Los antecedentes e inspiraciones más inmediatos de la protesta fueron:

La percepción de la “clase política” en si misma como un problema (3er problema según las encuestas del CIS de los últimos meses). Este era un sentimiento que había ido ganando fuerza poco a poco debido a los casos de corrupción, los privilegios de la “clase política”, la vaguedad de los discursos políticos, la falta de correspondencia entre sus promesas y la actuación de los gobiernos, etc.
La crisis económica (desde 2008) actuó como detonante. A lo largo de la Historia de la humanidad la mayoría de las protestas tienen un componente económico que sirve de elemento aglutinante de otros problemas subyacentes que quizás no habían encontrado por sí solos una manera de salir a la luz.
El libro del francés Stéphane Hessel “¡Indignaos!” (¡Indingez-vous!, 2010) fue todo un referente ideológico en el que se instaba a la ciudadanía a alzarse contra quienes pretendiesen atacar las conquistas sociales y políticas del siglo XX. Este libro se convirtió en un auténtico ‘superventas’ en Francia y fue rápidamente traducido a varios idiomas, adquiriendo también una gran repercusión en España. A ello ayudaron las circunstancias económicas europeas así como la propia historia personal de S. Hessel, un anciano de 93 años que sobrevivió a los campos de concentración nazis, luchó en la resistencia francesa y fue miembro redactor de la Declaración Universal de Derechos del Hombre. Muchos artículos de periódico y en internet le dieron eco y suscribieron sus principales ideas. En 2011 salió en España el libro “¡Reacciona!” una recopilación de artículos de autores españoles (Prólogo del propio Hessel) en el que se instaba a la ciudadanía a participar en la vida pública y a  reivindicar sus derechos de forma más activa.
La serie de protestas en Islandia durante 2009-2010, que acabaron con la caída del gobierno, el rechazo al rescate financiero a los bancos y el comienzo de un original proceso constituyente (es decir de una reforma de su Constitución). *[Para un resumen y análisis más detenido de estos sucesos véase mi anterior entrada al respecto].
La oleada de revoluciones en el mundo árabe (desde Enero de 2011), que derrocaron a las dictaduras de Túnez y Egipto; y que actualmente (Mayo 2011) continúan en numerosos países árabes. Aunque sus circunstancias no son comparables con las de España, sí que podemos apreciar ciertos elementos similares: convocatoria de las manifestaciones a través de Internet, descontento político sumado a crisis económica, movilizaciones pacíficas por todo el país pero centralizadas en un macro-acampada en la plaza central de la capital, movimientos aglutinadores de ciudadanos muy diversos pero con algunas reivindicaciones y protestas comunes, etc. Desde Europa se vio como un símbolo de lo que el pueblo puede llegar a conseguir si se moviliza en masa. *[Para un resumen y análisis más detenido de estos sucesos véase mi anterior entrada al respecto].
Las movilizaciones de la asociación “Juventud sin futuro durante el día 7 de Mayo y su posterior apoyo de las de la manifestación del 15-M. Éstas, a su vez, estaban probablemente inspiradas en las del movimiento portugués “Generación En Apuros“, que menos de dos meses antes habían convocado a decenas de miles de personas contra la precariedad juvenil (y al margen de partidos o sindicatos). En menor medida podemos tener en cuenta las movilizaciones contra los planes de recorte en Grecia Irlanda. Ya en un segundo plano, quizás podríamos contemplar las movilizaciones contra los recortes sociales y presupuestarios del gobierno español entre 2008 y 2011 (incluida una tibia huelga general). Probablemente, la falta de legitimidad y respuesta que se asociaba a los sindicatos mayoritarios por su cercanía al gobierno supuso un hito importante en la canalización de las protestas, que ya no encontraban salida a través de partidos o sindicatos habituales.
La manifestación del 15 de Mayo (Domingo) en Madrid concluía su recorrido en la céntrica Plaza del Sol. Fue allí donde, de manera probablemente espontánea, varios manifestantes tomaron la decisión de acampar como forma extra de protesta. A lo largo de esa misma noche y del día siguiente (Lunes) se les fueron sumando hasta un total de entre 100 y 200 personas. Esa noche, de madrugada (ya Martes) la policía desalojó a los que se habían quedado a dormir en la plaza. El desalojo fue ampliamente contestado en internet, desde donde se llamó a volver a la plaza. Ese mismo martes cientos de personas tomaron la plaza y se volvieron a quedar a dormir (y a día 25 de Mayo no se ha vuelto a intentar el desalojo). A partir de ahí el número de personas que acamparon de día y de noche en la Plaza de Sol no hizo sino aumentar hasta llegar a los varios miles de personas. A imitación de Madrid,numerosas ciudades de toda España (hasta 57) organizaron y llevaron a cabo acampadas en sus respectivas plazas. Esto se amplió después a los españoles residentes en el extranjero, que empezaron a manifestarse o a acampar delante de las respectivas embajadas y consulados de España por todo el mundo.
El momento crítico de las acampadas ocurrió durante el fin de semana del 21 y 22 de Mayo, ya que las elecciones municipales y autonómicas de ese domingo suponían la prohibición de manifestaciones (para respetar la llamada “jornada de reflexión“, cosa que los abogados voluntarios del movimiento contestaron en un comunicadocon un análisis jurídico de la situación en el que defendían la primacía del derecho de reunión). Varias Juntas Electorales Provinciales (un órgano cuya función es garantizar el buen funcionamiento de las elecciones) prohibieron las acampadas y manifestaciones para el día de las elecciones y el anterior, mientras que otras no lo hicieron. El mismo viernes 20, justo antes de que comenzase la jornada de reflexión la Junta Electoral Central (la que coordina a las provinciales) dijo que se prohibían en toda España. IU presentó un recurso ante el Tribunal Supremo que fue rechazado.
Ante el rechazo generalizado de los manifestantes por estas resoluciones, se organizaron una serie de manifestaciones en toda España a las 00:00 del Sábado 21, para impedir el desalojo de las acampadas. Dada la masiva afluencia de gente (hasta 60.000 y, según la policía, más de 25.000 en la Plaza de Sol y sus alrededores), así como la cercanía de las elecciones, el Ministerio de Interior anunció que por el momento no iba a desalojar la acampada de Madrid siempre que no se produjesen disturbios, aunque sí se desalojaron las de ciudades más pequeñas. La propia organización de las acampadas realizó una labor de concienciación entre sus miembros para evitar cualquier tipo de alusión a partidos políticos concretos, lo que hubiera supuesto una violación de la jornada de reflexión.

acampadas

El mismo día 22, los acampados de Sol decidieron continuar con la acampada más allá de las elecciones, asimismo los de ciudades como Barcelona, Sevilla, Valencia, Santiago de Compostela, Murcia, etc. Varias de éstas están ampliando las movilizaciones con reuniones (“asambleas”) en distintos barrios y pueblos de los alrededores, con el objetivo de incluir al máximo posible de gente en el movimiento.
Todo esto dio forma al que acabó denominándose “Movimiento del 15-M“, en alusión a la manifestación que lo desencadenó todo, cuyo lema en la actualidad es “Toma la plaza” (que es es el título de la página web que ya se ha abierto por los acampados para informar y coordinarse).
¿Quiénes conforman actualmente el movimiento?
El movimiento no está formado ni instigado por gente de ningún partido político o sindicato, sino por ciudadanos a título individual. Si alguno tiene vinculación con estas asociaciones es siempre de manera estríctamente personal y nunca como representante de los mismos. Es más, los propios acampados censuraron a los pocos que en los primeros días intentaron llevar alguna bandera o insignia de partidos o sindicatos.
Actualmente las acampadas las forman un grupo muy heterogéneo de personas. Hay gente de todas las edades  (incluidos niños y ancianos) aunque principalmente de entre 20 y 40 años. No hay un perfil socio-económico único: hay jubilados, trabajadores, parados y estudiantes. Un importante porcentaje de los acampados tiene estudios superiores, aunque hay gente de todos los niveles de estudios. Podemos encontrar a gente de todas las ideologías, aunque predominantemente de izquierdas o sin ideología definida. Sin embargo, aunque no tienen por qué ser representativos de la opinión de la mayoría de los acampados, podemos constatar la presencia de núcleos ideológicos feministas, ecologistas, animalistas y en general de defensa de minorías como los homosexuales o los inmigrantes.
Podemos, no obstante, encontrarnos con diferencias entre las distintas acampadas. Por lo general en las acampadas más numerosas (Madrid o Barcelona, con miles de integrantes) vemos perfiles más heterogéneos; mientras que en las más reducidas (como Murcia, por ejemplo, con algo más de un centenar) sí que es más posible un cierto sesgo hacia posturas más radicales (con sus excepciones, claro esta).
¿Qué ambiente se respira?
Uno inmejorable. La gente está dedicando su tiempo y sus esfuerzos por una causa en la que cree. La solidaridad se plasma desde el vecino del barrio que lleva comida a los acampados hasta en el simpatizante anónimo que se pone a barrer la plaza para que la acampada no suponga un problema para los servicios de limpieza municipales. El espíritu de estar haciendo algo distinto para mejorar tu mundo es aplicable a  cualquiera que se acerque a la Plaza a manifestarse, ayudar en la logística o simplemente a debatir.
No puedo hablar por las demás ciudades, pues no conozco su caso. Sin embargo, la Plaza de Sol (rebautizada por un cartel manuscrito como Plaza de la Sol-ución) es un ejemplo de lo que el ser humano es capaz cuando consigue un objetivo en el que trabajar unido. Sol es hoy una bofetada en la cara de quienes predican que el hombre se rige por patrones de la mera elección racional-económica, por el principio de coste-beneficio o por el del más estricto individualismo. Sol es hoy un ejemplo de hasta qué punto las ideas pueden pesar más que los cálculos egoístas, de hasta qué punto los sentimientos de altruismo o indignación saltan por encima de la apatía, el conformismo o el “coste marginal“.
¿Cómo se organizan?
Cuanto más grande es la acampada, más estructurada está y mayor número de subgrupos se han creado. Las movilizaciones y acampadas de cada ciudad son independientes de las demás, sin perjuicio de una todavía incipiente coordinación entre todas ellas. El único elemento común en su organización es el principio asambleario para la toma de decisiones. Esto supone una organización “horizontal”, es decir, en la que no existan cargos de responsabilidad con poderes propios sino que todos los participantes, sea cual sea su labor, tienen el mismo peso a la hora de tomar decisiones. Estas decisiones se toman en “asambleas”, tanto a nivel global (Asamblea General) como en el seno de las distintas comisiones, grupos y subgrupos de trabajo. Esto significa que aunque se creen portavoces o coordinadores, éstos no podrán tomar decisiones en nombre de quienes les eligieron, sino simplemente transmitir lo previamente acordado en las respectivas asambleas. Durante las asambleas el turno de palabra es concedido sin límite alguno, por lo que la asamblea no tomará ninguna decisión mientras quede una persona por hablar al respecto. Por lo general, la toma de decisiones se hace por unanimidad, no por mayoría. Si no hay unanimidad, el asunto se vuelve a debatir, se rechaza su aprobación o se pospone a posteriores asambleas.
La de Madrid se organiza de la siguiente manera:
La ASAMBLEA GENERAL es la que tiene siempre la última palabra. Se reúne periódicamente en espacios amplios y la conforman de la totalidad de los acampados y simpatizantes que deseen asistir. No existe una cúpula directiva. Simplemente una serie de moderadores que se encargan de ir dando los turnos de palabra y de hacer que se cumpla el orden del día.
Las COMISIONES son grupos dedicados a tareas específicas necesarias para el mantenimiento de la acampada o para la difusión del movimiento. Son las siguientes (aunque están sujetas a constantes reajustes, por lo que unas pueden acabar integradas en otras o separadas según las necesidades del momento): ASAMBLEAS (fijación del orden del día y de la DINAMIZACIÓN DE ASAMBLEAS, es decir, de la mejora del funcionamiento de éstas), LEGAL (asesoramiento jurídico), INFRAESTRUCTURAS (construcción del campamento, abastecimiento eléctrico y adquisición de aquellos materiales que sean necesarios), ALIMENTACIÓN (conseguir y cocinar la comida para los acampados, a los que se reparte gratuitamente), COMUNICACIÓN (relaciones con la prensa), INFORMÁTICA (creación y gestión de la página web oficial, así como de la promoción del movimiento en redes sociales), EXTENSIÓN (ampliación del movimiento en general y especialmente a otras ciudades), BARRIOS (ampliación del movimiento a los barrios y pueblos de la Comunidad de Madrid), RESPETO (seguridad interna para evitar robos, consumo de alcohol y problemas de orden público, así como procedimiento en caso de desalojo policial), LIMPIEZA (recogida de basuras en la acampada), COORDINACIÓN INTERNA, ACCIÓN (resolución de problemas no previstos en las otras comisiones como los relacionados con INMIGRACIÓN [que funciona como una mezcla entre comisión y grupo de trabajo], coordinación del grupo de ACTIVIDADES [“performances”, música, actuaciones, etc.] y coordinación de los grupos de trabajo), también existen los servicios de ENFERMERÍA, INFANTIL (guardería), BIBLIOTECA (libros y prensa diaria), SONIDO (megafonía), ARTES GRÁFICAS y PLÁSTICAS (cartelería y similares). A parte está el grupo de FEMINISMO, que funciona de forma autónoma a caballo entre las comisiones y los grupos de trabajo.

mapa del puerta del sol

-Los GRUPOS DE TRABAJO son reuniones periódicas para el debate sobre temas específicos que atañen a la sociedad. Su finalidad es tanto la de generar debate y espíritu crítico en la ciudadanía como la de llevar propuestas concretas a la Asamblea General, que será la que decida si las adopta como reivindicaciones propias o no. Están sujetos a los temas de debate que más apoyos hayan recibido en una serie de buzones de sugerencias repartidos por todo el campamento. Se suelen reunir en un enclave fijo a unas ciertas horas y están abiertos a cualquiera que quiera asistir a ellas. Se auto-organizan a nivel interno y son coordinadas por la Comisión de Acción así como por reuniones específicas de Coordinación de Grupos de Trabajo. Los grupos de trabajo son POLÍTICA (para temas como reformas institucionales y constitucionales, subdividido en “A corto plazo” [sector reformista] y “A largo plazo” [sector más radical]), ECONOMÍA (subdividido a su vez en varios subgrupos autosuficientes entre sí como “Finanzas”, “Empleo”, “Vivienda”,etc.), SOCIAL (subidividido en subgrupos como “Servicios Sociales”, “Penitenciario”, “Cooperación al Desarrollo”, etc.), MEDIO AMBIENTE (dentro del cual está ANIMALISMO, con intención de constituirse como grupo independiente), EDUCACIÓN Y CULTURA (con sus subgrupos también; uno de los cuales, UNIVERSIDAD, es ahora independiente), SANIDAD. *[Se prevé la creación de un grupo de INVESTIGACIÓN Y CIENCIA]. También existe un Grupo de Trabajo de PENSAMIENTO, dedicado únicamente al debate de corte más filosófico (y por lo tanto no pretende trasladar a la Asamblea General ningún tipo de propuesta o reivindicación).

¿Qué quieren?

Ante la citada heterogeneidad de los que están acampados, es importante diferenciar entre:
-Los carteles que hay por la plaza, colgados a título individual por personas anónimas.
-Las declaraciones de Democracia Real Ya, que aunque fue la asociación que convocó las manifestaciones del 15-M no tiene ningún papel (y muchos menos de representación) en relación con la acampada. Los miembros de D.R.Y. que están en la acampada lo hacen a título individual.
-Las propuestas de los Grupos de Trabajo, que no tienen por qué ser aceptadas por la Asamblea General.
-La lista de reivindicaciones publicada el día 20 de Mayo, que es aún muy preliminar y está en fase de desarrollo y debate todavía por los Grupos de Trabajo (por lo que aún no podemos hablar de una lista oficial y definitiva de reivindicaciones).
-Las interpretaciones y conclusiones que los medios de comunicación sacan por su cuenta, las cuales son a menudo incompletas, confusas o directamente falsas.
Los elementos comunes que yo creo que sí son extensibles a todo el movimiento son:
-Crítica al sistema de partidos actual, especialmente al bipartidismo PP-PSOE. Para ello las demandas que más se oyen son la reforma de la ley electoral o de la circunscripción electoral provincial para hacerlas más proporcionales, así como una petición genérica de mayor posibilidad de control de la ciudadanía a los políticos (promoción de los referendums, la Iniciativa Legislativa Popular, endurecimiento de las leyes contra la corrupción, etc.).
-Crítica al funcionamiento de la economía, especialmente al poder del mundo bancario-financiero. Petición genérica de defensa de los servicios públicos y de la necesidad de independencia de las instituciones ante los poderes económicos y partidistas.
Por el momento éstas son las únicas cosas que están bastante claras. A partir de ahí ya entramos en discrepancias entre ciudades o entre sectores de opinión dentro de las mismas. Una de las divisiones más claras es la que separa un sector más bien “reformista” (propone cambios legislativos y defiende el voto como instrumento de consecución de objetivos políticos) y un sector más bien “antisistema” (considera insuficientes los cambios legales y propone cambios profundos en el sistema político y económico, los cuales no podrían ser conseguidos por los cauces electorales actuales sino por otros más “revolucionarios”). Actualmente, en la acampada de Sol el sector reformista es claramente mayoritario en las Asambleas Generales, aunque el antisistema puede llegar a serlo en algunos subgrupos como el de “política a largo plazo”.
También existe un debate terminológico entre quienes consideran que estamos en una democracia, aún con muchos fallos (y lo que quieren por tanto es conseguir una democracia de calidad), y quienes consideran que no estamos en una democracia “real” (ya que, según ellos, a pesar de que sobre el papel el sistema sea democrático, el sistema de partidos, los poderes económicos y mediáticos, así como la legislación actual están configurados de tal manera que el ciudadano medio carece de medios efectivos de cambiar la política y las leyes, sólo al alcance de las élites).
Durante la semana previa a las elecciones del 22-M (del 15 al 20 de Mayo) por lo general se promovió el voto a partidos minoritarios y no, como muchos erróneamente creen, el voto en blanco, nulo o la abstención.

¿Qué puede llegar a conseguir el movimiento?

En mi opinión (y en contra de la del sector más radical) el movimiento puede servir para tres objetivos muy concretos:

1º. Crear un precedente. Pase lo que pase, esto ya lo ha conseguido. En España, hasta ahora, la ciudadanía era considerada como mayoritariamente poco implicada en política (con la salvedad quizás de los primeros momentos de la Transición). Los libros de texto de Ciencia Política describían siempre a nuestra sociedad como poco participativa salvo, a lo mejor, por las asociaciones tipo ONG. Este movimiento puede romper ese tópico de que en España la gente no se implica (y esa mentalidad de “pues si no se va a implicar nadie, para qué me voy a implicar yo“). Al acabar con esa idea preconcebida, se sienta un precedente de implicación, reivindicación y acción política.

Más allá de los logros reales de este movimiento (si es que acaba teniendo alguno), un joven en el año 2035 podrá mirar atrás y decir “Salgamos a la calle como en Mayo de 2011“. España puede crear su propio “Mayo del 68”, no tanto por el tipo de protesta (ya que las de 2011 se caracterizan por ser pacíficas y con una estructura interna sólida, a diferencia de las del ’68) sino por esa idea de “símbolo”. Ese joven del año 2035 quizás no sepa exactamente qué pasó en 2011, de hecho probablemente tenga una imagen idealizada del mismo; sin embargo, en lugar de decir “la política es una mierda, la gente pasa de todo” quizás diga “si en el 2011 consiguieron movilizarse por sus derechos, por qué no vamos a poder hacerlo en 2035“.
Resumiendo, Mayo de 2011 está destinado a ser un precedente de movilización popular espontánea y sin necesidad de partidos políticos o sindicatos, de organización vía redes sociales virtuales, de insurrección ante decisiones de las instituciones que se consideran equivocadas (como el caso de la jornada de reflexión del día 21), de solidaridad entre gente que no se conoce entre sí pero con unas ideas en común, de asamblearismo en estado puro capaz de organizar la acción y sustento de miles de personas a la vez, etc.
2º. Crear sociedad civil. La sociedad civil es el nombre que la Ciencia Política da la ciudadanía cuando esta  se organiza en pos de unos objetivos comunes. En mi opinión, uno de los objetivos primordiales del movimiento 15-M debe ser el fomento del espíritu crítico, que es el motor último de la democracia de calidad. Esta es una labor que las acampadas están realizando desde el primer día. Gracias a la existencia de estas movilizaciones la gente habla más que nunca de política, se interesan por “lo público”. La acampada es un foco de debate abierto y de libre discusión. Cualquiera es bienvenido y se fomenta la horizontalidad del conocimiento (es decir, ninguna opinión es considerada a priori mejor en base a quien la pronuncie). Durante los días que me acerqué a Sol hablé con decenas de personas anónimas sobre política, sobre las leyes, sobre la sociedad…. Miles de intercambios de ideas se sucedieron ya fuera de manera improvisada o durante las asambleas (temáticas y generales). Para una sociedad civil tan débil como la española, este tipo de acontecimientos sirve para avivar el interés por la política, lo cual hace que el ciudadano sea más crítico con aquello que le cuentan desde los medios de comunicación y los partidos. Un gobernante lo tiene mucho más difícil para engañar a la ciudadanía con medidas populistas si la gente está informada y recibe ideas políticas desde una pluralidad de focos de opinión.
3º. Actuar como grupo de presión. Personalmente considero absurda la creencia de algunos participantes de que este movimiento de raíz asambleario puede llegar a ser representativo del pueblo español y, por tanto, sustituir a parte o la totalidad de los actuales cauces de representación política en nuestro país. Lo digo más que nada, porque, aunque el que vaya a Sol pueda recibir la impresión de estar en el mayor foco de democracia directa de España, no hay que olvidar que quienes acampan o apoyan el movimiento son una minoría dentro del conjunto de la población. Aunque las principales quejas del movimiento puedan ser ampliamente respaldadas por la ciudadanía, esto no convierte a estas asambleas (a las que pueden acudir entre mil y dos mil personas) en representativas de una población de millones de personas (la mayoría de las cuales aunque pueda dar su apoyo al movimiento en términos genéricos, no tiene ocasión de participar en los debates de los cuales se extraerán las posibles listas de reivindicaciones).
Aclarado esto, creo que la mayor baza del movimiento para producir un cambio real en la sociedad, en las leyes o en las instituciones es constituirse como grupo de presión. Es decir, los “indignados” no son “el pueblo español” ni lo representan y cuanto antes se den cuenta de ello más efectiva será su acción política. Los “indignados” son un grupo de personas con X capacidad de movilización, igual que lo pueden ser los ecologistas, la Iglesia Católica, los feministas o los pacifistas.
Cuando el movimiento 15-M acabe de redactar y consensuar sus primeras reivindicaciones (lo cual no nos extrañe que pueda llevar semanas o meses, teniendo en cuenta que la mayoría de las leyes tardan meses o años en tramitarse) y se plante ante el gobierno de turno, lo único que podrá poner encima de la mesa sera lo siguiente: “Somos el movimiento 15-M, estas son nuestras reivindicaciones y tenemos la capacidad de convocatoria de X personas”.
Ahora mismo la opinión generalizada apunta hacia conseguir un “consenso de mínimos”, es decir, sacar tres o cuatro propuestas concretas en las que todo el mundo esté de acuerdo y centrarse en ellas. Esto tiene todo el sentido ya que  cuantas más propuestas se añadan a la futura lista de reivindicaciones más probable será que alguien esté en contra de alguna.

¿Cuál es su futuro a medio y largo plazo?

Lógicamente, en algún momento entre hoy y el fin de los días, las acampadas se disolverán. La pregunta es ¿cuándo? Por poder, la estructura del campamento de Sol (que es el que conozco) permite una acampada de meses. Sin embargo, hay que contar con el factor de desgaste físico y psicológico que supone el estar durante días y días durmiendo sobre cartones y colchonetas, dedicando la mayor parte del tiempo al movimiento.
No hay que olvidar que la gente tiene sus vidas fuera de Sol. Tarde o temprano cada uno tendrá que volver a sus trabajos, familias, rutinas o estudios. Ahora mismo la acampada tiene una afluencia de gente que hace prácticamente imposible su desalojo, pero ¿qué pasará en dos semanas cuando la mayoría de estudiantes (casi la mitad de los acampados) empiecen los exámenes de Junio? ¿Qué pasará cuando acaben los exámenes y unos se vuelvan a sus lugares de origen y otros se vayan de vacaciones? ¿Cuánta gente va a haber un 3 de Julio a las 7 de la mañana o a las 4 de la tarde? Debemos ser conscientes de que la desmovilización es un peligro mayor para la acampada que el desalojo. Si mañana la policía desaloja a los acampados, pasado irá el doble de gente como protesta y el movimiento recobrará impulso. Sin embargo, la capacidad de resistencia y avituallamiento del campamento es aún una incógnita más allá de los próximos 15 días.
En la Asamblea General del domingo 22 se postularon ya las líneas básicas del debate interno entre los que creen que: A) La acampada debe mantenerse únicamente hasta que el movimiento pueda funcionar de manera independiente a ella (es decir, cuando haya arraigado en los barrios, la coordinación por internet sea más fluida, alguien ceda un local al que trasladar los archivos de las comisiones y grupos de trabajo, etc.). B) La acampada debe mantenerse como medida de presión hasta que las principales reivindicaciones del movimiento sean atendidas por el poder político.
En mi opinión la segunda opción (que es la que se siguió en las protestas de Túnez y Egipto) es muy poco factible aquí en España. Lo más lógico será establecerse en los barrios, afianzar una red informática de comunicación entre ciudades, comisiones y grupos de trabajo, empezar a realizar las asambleas periódicamente en las plazas sin necesidad de ocuparlas de forma permanente y dejar clara una estructura organizativa que -aun descentralizada- permita movilizar rápidamente a los que actualmente forman parte de la acampada y sus grupos de trabajo en caso de necesidad. Yo creo que esto podría ser factible en unos 10 o 20 días. No niego el poder simbólico de Sol para el movimiento, pero hay que contar con que no todas las ciudades tienen la capacidad de aguante de Madrid yBarcelona.
Una forma razonable de mantener el movimiento activo serían concentraciones periódicas (tipo cada mes o cada quince días), combinadas con una continuidad de las asambleas de barrio y temáticas como forma de mantener abierto el debate entre la gente.
A largo plazo el movimiento podría configurarse de una manera similar al movimiento ecologista. Es decir: mantener una estructura mínima mediante plataformas coordinadoras de asociaciones locales o temáticas independientes entre sí; movilizarse esporádicamente en momentos concretos (ante la aplicación de leyes impopulares, previamente a unas elecciones, etc.); así como realizando de manera periódica actos de debate, concienciación e información sobre temas de relevancia política.
Pero quién sabe, quizás el movimiento consiga, contra todo pronóstico, mantener su actual estructura integrada pero asamblearia más allá de la permanencia acampada en las plazas. Todo dependerá de la voluntad de sus miembros, de su capacidad organizativa y de la respuesta del resto de la ciudadanía.
En cualquier caso tengo muy claro que del 15-M no va a salir un partido político. La propia naturaleza apartidista, heterogénea y horizontal del movimiento lo imposibilitan. Incluso en el supuesto de que unos cuantos miembros del movimiento fundaran un nuevo partido inspirado en él, nunca conseguirían el apoyo de la totalidad de los simpatizantes del movimiento; todo lo más de algún sector muy concreto.
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