NUESTRO MUNDO ES UNA REALIDAD DE MENTIRAS: una de ella, es el sistema de educación que recibimos.

Uno de los pilares que sostienen al mundo tal cual lo conocemos, es la mentira. Su poder es tan grande que nadie duda de su supuesta verdad. Siglos de engaño y adoctrinamiento, hacen posible y creíble cosas que son tan ilógicas e irreales, que si se las analiza con la vara de la verdad resultan hasta irrisorias al pensar que alguna vez las creímos. Hoy trataremos de dilucidar qué hay detrás del poder de la mentira y como trabaja esta tan grande y poderosa energía, para hacer posible su credibilidad por parte de las unidades de carbono. Este artículo puede resultar chocante y hasta, en cierta forma, racista, pero tengan claro que la respuesta condicionada es producto directo de la mentira revelada, pues ésta tiene, digamos, sus “niveles de protección” que se encargan de mantener a salvo el engaño. No se quede con las palabras aquí expuestas, compruebe por su cuenta el engaño, investigue, compare, analice, y saque sus propias conclusiones. Nada es lo que parece, ni si quiera yo o usted somos lo que creemos.

Comencemos viendo la etimología de la palabra mentira del latín mentalis, mental. “Lo esencial en la definición de la mentira se toma de su falsedad formal, es decir, de la voluntad deliberada de proferir algo falso. De ahí la etimología de la palabra mentira: mentira es lo que se dice contra la mente”, o sea que para que la mentira funcione su energía tiene que ser dirigida y procesada directamente por cualquier otro centro que no sea el intelectual, la mente, sin darle posibilidad de intervención para que no pueda contradecir el postulado de la mentira. Si usted toma cualquier postulado histórico, social, económico, religioso, etc. y lo analiza con el centro intelectual, sacando de escena todos los demás centros, emocional, instintivo, espiritual y motor, se sorprenderá de las cosas que verá que no cierran, que antes parecían lógicas e indiscutibles y ahora son evidentemente extrañas e irracionales. Tomemos como ejemplo la historia, nos la enseñan desde pequeños en la escuela, de adolescentes en la secundaria o preparatoria, de jóvenes en la facultad o universidad, de adultos en los documentales, libros, noticieros, opiniones, y con el pensamiento ética y socialmente correcto. Pero, ¿es la historia real?, ¿o solo lo que quieren que creamos que fue real?, dicen que la historia la escriben los que ganan, y es completamente cierto. El ganador arma el desarrollo de los acontecimientos a su antojo y conveniencia para que el supuesto poder siga en sus manos. Veamos la historia contemporánea de la segunda guerra mundial. Primero hay que saber que ninguna guerra fue producida por lo que le enseñaron, todas fueron estudiadas decididas y provocadas por intereses o ideologías que no son las que usted cree. Segundo, en todas ellas hubo acuerdos entre las partes involucradas, antes de que den comienzo, donde planificaron de antemano todos los acontecimientos y desarrollo de las mismas, la participación de las instituciones religiosas, políticas y militares, y hasta llegar al punto de quien ganaría y perdería la contienda. Tercero, la historia que se cuenta luego, está protegida por los cuatro niveles de protección que asegurarán su credibilidad, 1º lo más probable, 2º lo menos probable pero posible, 3º lo más creíble dentro de lo  posible y 4º lo menos creíble dentro de lo posible. Aclarando esto tomemos a Hitler y el holocausto judío. No desarrollaré en este momento las verdaderas causas de la segunda guerra mundial, ni el verdadero motivo de la misma, me centraré en la muerte de los seis millones de judíos por mano de los nazis. Esta cifra tan conocida por todos, y la historia que la cuenta, es creada y mantenida como real, a partir de la energía procesada por el centro emocional como sufrimiento y dolor, y convertida luego por el centro espiritual en compasión y aceptación. Logrando con esto el poder mediante el sufrimiento, “su sufrimiento es su poder”. El calvario y crucifixión de Cristo para los católicos, y el éxodo y el holocausto para los judíos. La verdad detrás de la mentira es que la cifra de seis millones de judíos muertos en los campos de concentración a mano de los nazis, fue sacada de la diferencia de los censos de población mundial  judíos de 1939 y 1945. En 1939 había en el mundo diecisiete millones de judíos, y en 1945 había en el mundo once millones de judíos, y recalco en el mundo, los seis millones faltantes, (los que negaron su procedencia por temor, los que no se censaron, los muertos en combate de los distintos países, los desaparecidos, los fallecidos naturalmente o por accidentes en todo el mundo durante seis años, y considerando la tasa de natalidad casi de cero por causa de la guerra), fueron los que se decidió que debieran figurar, como muertos a manos de los nazis en los campos de concentración,  para sacar de escena al nazismo cuya simpatía avanzaba en el mundo poniendo en riesgo al capitalismo, y darle el poder a la vez a la raza judía que se encontraba debilitada antes del comienzo de la guerra, y que fue elegida como ejecutora para los acontecimientos venideros. No digo con esto que los judíos no fueron perseguidos y sacrificados por los nazis, digo que fue algo planeado de antemano, fue ejecutado por ambas partes involucradas, apoyados por la iglesia católica y judía, y no fueron seis millones como nos hicieron creer. La propuesta de Adolf Hitler a la coalición, fue sacar a los judíos de Europa y mandarlos a Inglaterra y Estados Unidos como refugiados de guerra, plan ideado por el presidente de la República Argentina de ese entonces, Juan Domingo Perón. Tanto Eisenhower como Winston Churchill se negaron a esta propuesta. Winston Churchill le propuso la idea de la solución final del exterminio judío, que luego Himmler se ocupó de llevar a cabo. Hitler se negó a esto y propuso los campos de concentración como alternativa viable. El verdadero motivo de la guerra fue el manejo de energías para una causa posterior, que en otro momento explicaré, cuyo daño colateral fue la muerte de millones de unidades de carbono involucradas de ambas partes. El fin justifica los medios, y en una guerra todo vale, la figura de crímenes de guerra o lesa humanidad, es otra mentira impuesta para cubrir la mentira de la justicia y de la misma guerra. La guerra en sí es un crimen, no importa a quien, cuantos o como se mate, el asunto es que se mata. Como este ejemplo de mentira impuesta, la historia está repleta, igual que todo lo que se conoce como verdad en lo social, económico, religioso, etc. Y usted ni se da cuenta de ello, vive inmerso en una gran y espectacular mentira creyendo que es real, mientras la verdad detrás de lo aparente lucha infructuosamente por salir de su prisión.

El poder de la mentira es tan fuerte, que figura como el primer acto de engaño en la historia de la creación, la serpiente engaña a Eva para que pruebe del fruto del árbol prohibido del bien y del mal, creo que no es como para subestimar su influencia. Sé que esto que acabo de relatar tal vez no sea de su agrado, pero rescato las palabras en una entrevista al sargento del ejército de Estados Unidos Clifford Stone “que es lo que queréis, una historia que sea creíble o queréis la verdad?”. Si usted opta por la primera, no crea lo que le dije, si usted opta por la segunda, esté preparado para escuchar lo que no quiere escuchar. Usted decide.

detrasdeloaparente

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